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| Monteria: Una ciudad para Pensar, Oir y Degustar |
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| viernes, 18 de julio de 2008 | |||||||||||||||
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PRÁCTICA ETNOGRÁFICA Curso Métodos y Técnicas Etnográficas 2008-I Departamento de Antropología Universidad de Antioquia El presente es el resultado de un proceso formativo en el método etnográfico. Durante un semestre académico, nos hemos aproximado a la labor de un investigador en relación al planteamiento de su proyecto, la preparación y acercamiento a la salida de campo, la recopilación de información, el análisis de ésta y por último la presentación de los resultados. El momento central de esta experiencia ha sido el contacto con una realidad diferente durante una semana, en este caso, la ciudad de Montería, a 8 horas de nuestra ciudad de origen.El trabajo de Campo en la ciudad de Montería se realizó del 28 de abril al 4 de mayo de 2008. El grupo llegó un lunes al medio día y se hospedó en el centro de la ciudad en plena zona comercial, cerca de un punto referencial de la ciudad que se llama La Ronda del Sinú. En los días siguientes, cada grupo de investigación se organizó para empezar a recopilar su información, hubo charlas conjuntas con investigadores de la zona y también consultas en el Centro de Documentación del Banco de la República. Con los días, cada grupo fue tejiendo sus encuentros y estableciendo de manera particular sus contactos para adentrarse, alrededor del tema de interés, en la naturaleza de la ciudad y en ocasiones de la región. MONTERIA Capital del departamento de Córdoba desde 1952, cuando se separó territorialmente del departamento de Bolívar. Levantada sobre las márgenes del río Sinú, su fundación oficial se dio en 1777 cuando la remota población que allí habitaba fue bautizada por su fundador, Don Antonio de la Torre y Miranda, con el nombre de "San Jerónimo de Buenavista".Montería también es conocida como la "Perla del Sinú", debido a que está atravesada por el río Sinú, referente geográfico y cultural de la ciudad. Su desarrollo económico se basa en la ganadería y en un comercio muy activo. De hecho, esta ciudad es considerada la capital ganadera de Colombia y reconocida mundialmente por la Feria de la Ganadería que se celebra anualmente en el mes de junio. Otras actividades económicas de la región son la agricultura donde se destaca la producción a nivel industrial y comercial de arroz, maíz, algodón, yuca y sorgo, y la pesca que se da a muy baja escala. El clima de Montería es cálido, con una humedad relativa del 85%, su temperatura media ronda los 33ºC de día y 25ºC en las noches; tiene una extensión de aproximadamente 3117,85 kilómetros cuadrados y la población es de aproximadamente 380.000 habitantes. LA EXPERIENCIA ETNOGRAFICA La experiencia en Montería, además de constituirse en un referente de gran utilidad para la búsqueda en el quehacer como profesional, fue sumamente enriquecedora debido a la gran cantidad de experiencias vividas y de matices que tomó el lugar. Este primer viaje hizo evidente el gran esfuerzo que el investigador debe hacer en términos logísticos; ubicar los contactos, gestionar el transporte, el alojamiento, la alimentación, los recursos para asumir estos gastos, fuera de la organización de los cronogramas de actividades académicas y del trabajo etnográfico en sí. Esta experiencia permitió ver que el lugar estudiado se percibe de muchas formas; la alta temperatura, la intensa humedad, la gente, los olores de la ciudad, el sudor constante, la ciudad inundada, los sabores diferentes, el vallenato, el desorden institucional, el comercio intenso y madrugador, el río y su paseo muy cuidado, ciudad pescao’… la amibiasis, los billares. Es importante tener algún conocimiento previo del lugar pero nunca se sabrá con anterioridad lo que se descubre viviéndolo. Una semana en Montería, en algunos de sus barrios más pobres permite corroborar la sospecha algo obvia de lo importante que es “tener calle” saber de manera cercana qué está pasando y quienes viven otras realidades, estos acercamientos ayudaron a entender que esta es una de las tareas más valiosas que los antropólogos ejercen y que es esa visión de la realidad la que permite entonces hacer un ejercicio analítico y en algún momento propositivo frente a una situación problemática. Hablar y sobre todo escuchar al otro es uno de los trabajos más bonitos y pacientes que debe aprender el etnógrafo sobre todo cuando se trata de historias de vida como las que han tenido personas como los desplazados quienes comparten sus experiencias con extraños que vienen a escudriñar en un pasado tan doloroso. Este contacto es también enriquecedor en la medida que es espacio de intenso abandono de prejuicios infundados, conocer líderes, personas brillantes, con ideas tan lúcidas y escuchar sobre su pasado, una vida distinta, tranquila ahora ausente, desarma al sujeto que en algún momento pretenda sentirse en una posición superior frente a su interlocutor. En este momento el reto que se presenta es adquirir la habilidad para saber qué preguntar y de qué manera hacerlo, cómo conseguir un diálogo fluido, cómodo; también saber cómo actuar cuando hay situaciones en las que existe una postura personal pero en las que el etnógrafo no puede o no debe intervenir. El trabajo de campo hizo que la mirada cambiara, desarmó los preconceptos, revaluó el anteproyecto del todo y dejó cuestionamientos frente a cuánto más se pudo dar allí y si en realidad la entrega pudo haber sido mayor; como decía una antropóloga que nos acompañó, Marta Matute, uno es etnógrafo las 24 horas; y es cierto: sí se puede captar más pero también es cierto que es una inhibición que se va perdiendo, como la tendencia a construir una rutina, en los recorridos, en los lugares visitados, la experiencia enseña a ser más explorador menos temeroso, más curioso y preguntón. AGRADECIMIENTOS Este trabajo fue posible gracias al apoyo de la Universidad de Antioquia, el Departamento de Antropología y la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Si bien cada uno de los acercamientos agradece a sus colaboradores, queremos de manera general agradecer a todos aquellos que nos recibieron y guiaron en la ciudad de Montería; a la Universidad de Córdoba, a la Universidad del Sinú, al Centro de Documentación del Banco de la República y en estas instituciones especialmente a el profesor José Luis Garcés, la Antropóloga Marleny Restrepo, la profesora Alejandra Taborda, el profesor Víctor Negrete, Sandra Berrio, Rita Díaz, Ana Luz Navarro y a la escritora Soad Louis Lakah. Imagenes: Luckas Perro, Estudiantes del curso. ESTUDIANTES Eder Jair Agudelo Buriticá Juan Fernando Aguirre Higuita Helfer Andrade Casama Moises Arango Hoyos José Manuel Bedoya Úsuga Santiago Andrés Cadavid Tabares Catalina Carrizosa Isaza Juan Diego Durango Ospina Adriana María Franco Henao Adriana María González Botero Anderson Hernández Ballesteros Adolfo Andrés Hincapié García Maura Elizabet Jacanamijoy Chasoy Clarisa Martínez Bustamante Heydy Natalia Marín Rodríguez Néstor Raul Ricaurte Castañeda Margarita María Tabares García Mateo Toledo Calle Mauricio Valenzuela Salazar Profesora: Natalia Quiceno Toro Articulo Anexo... Muestra Cultural en la Ronda del Sinú por parte la comunidad del Palenque de San José de Uré En Uré hay una sólida formación de tradiciones de la cultura afro, evidenciadas aqui en la presentación de su Tuna. Esta presentacion se realizo el 2º dia de nuestra estancia en Monteria, en una muestra artistica del Salon Regional de artistas llamada "Mal de Ojo". Fue enriquecedor ver como en el departamento de Cordoba entre comunidades Afro e Indigenas esta explicito el afan de hacer vivir sus culturas y mostrarlas al mundo.
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El presente es el resultado de un proceso formativo en el método etnográfico. Durante un semestre académico, nos hemos aproximado a la labor de un investigador en relación al planteamiento de su proyecto, la preparación y acercamiento a la salida de campo, la recopilación de información, el análisis de ésta y por último la presentación de los resultados. El momento central de esta experiencia ha sido el contacto con una realidad diferente durante una semana, en este caso, la ciudad de Montería, a 8 horas de nuestra ciudad de origen.
Capital del departamento de Córdoba desde 1952, cuando se separó territorialmente del departamento de Bolívar. Levantada sobre las márgenes del río Sinú, su fundación oficial se dio en 1777 cuando la remota población que allí habitaba fue bautizada por su fundador, Don Antonio de la Torre y Miranda, con el nombre de "San Jerónimo de Buenavista".
La experiencia en Montería, además de constituirse en un referente de gran utilidad para la búsqueda en el quehacer como profesional, fue sumamente enriquecedora debido a la gran cantidad de experiencias vividas y de matices que tomó el lugar. Este primer viaje hizo evidente el gran esfuerzo que el investigador debe hacer en términos logísticos; ubicar los contactos, gestionar el transporte, el alojamiento, la alimentación, los recursos para asumir estos gastos, fuera de la organización de los cronogramas de actividades académicas y del trabajo etnográfico en sí.